CULTURA MAFIOSA

«Nuestra manera de secularizarnos y de apropiarnos de elementos de la modernidad generó a lo ancho y largo de la sociedad, en muchos actores sociales, una orientación a resultados cortoplacista y con responsabilidad limitada por las consecuencias. Simultáneamente creció la tolerancia al divorcio de ley, moral y cultura, aceptándose actuar contra la ley por razones morales o culturales. La legitimación por resultados promovió la aceptación de justificaciones frágiles o falsas para comportamientos ilegales. Las leyes, en vez de ser vistas como acuerdos objeto de admiración, siguieron representando para muchos incómodas imposiciones».

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