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EL PAPEL DEL LENGUAJE

Se aproxima el final de un período académico atípico, el de la hibridación, como el Ministerio de Educación ha denominado el apoyo virtual a la presencialidad de la educación, que transformó la comunicación entre docentes y educandos y, muy probablemente hizo más participativas las clases, a diferencia de la forma como se venían desarrollando.

El papel del lenguaje en la educación, puede basarse en dos componentes: el discurso autoritario y el discurso respetuoso. Lógicamente, los seis elementos del lenguaje deben estar presentes en uno u otro caso: El referente (contexto), el emisor, el receptor o destinatario, el código, el mensaje y el contacto.

Claro que hay diferencias igualmente si la comunicación es verbal o escrita. En la comunicación verbal se puede medir el impacto, el tono y la fuerza del mensaje. En la comunicación escrita, aunque «el papel aguanta todo», hay una comunicación impersonal, porque el efecto se mide es al leer el contenido del mensaje.

Sin embargo, muchas fallas en la comunicación, o «incomunicación», se deben a que alguien puede expresar algo, que la otra persona no entiende o entiende según su grado de cognición.

Luego de estas apreciaciones, vuelvo sobre el discurso autoritario, donde el emisor se considera a sí mismo como la verdad revelada, o posee un contenido político, dogmático o religioso prácticamente unilateral, sin igualdad ni reciprocidad, porque a veces, el emisor ni siquiera considera que puede haber alguien que piense distinto a él. Recordemos a Tertuliano, cuando decía «Todos los que no piensan como nosotros están locos». Este discurso lo hemos visto en nuestro país frecuentemente, no sólo con un reciente Jefe de Estado, sino con alguien que lo antecedió en la guía de masas populares, Jorge Eliécer Gaitán, cuando decía: «Yo no soy un hombre, soy un pueblo», ¿lo era?, ¿se sentían representados los campesinos conservadores de La Uvita, Boyacá, con un liberal que se autoproclamaba su caudillo?, claro que no, porque era liberal. Ejemplos sobran, Mao Tse-Tung decía: «Si el enemigo está en desacuerdo, tanto mejor; esto demuestra la verdad de nuestra posición» y así fue uno de los grandes genocidas de la historia, junto a Hitler y Stalin y hasta el emperador centroafricano Bokassa I, quien se comía asados o en chorizos o mortadela a sus enemigos, en pleno siglo XX.

Por otro lado, el discurso respetuoso es dialogal o dialogístico, el que Platón planteaba en sus «Diálogos», el que Kant propugnaba con la frase «ponerse en el lugar del otro», o Montaigne quien en «Del arte de conversar» hace a los educadores una invitación a pensar, a siempre tener una comunicación respetuosa con los estudiantes y a poseer una cultura de los derechos humanos.

El lenguaje ha cambiado en la educación, hemos llegado a la era del conectivismo, debido al coronavirus tipo Covid-19, donde la nueva imposición de la verdad, como decía Foucault, terminará tristemente, en quien tenga más poder de dominación.

Por Hernán A. Olano – Vicerrector Académico

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