FUTBOL DEPORTE OPINION

Y se dio lo que todos estaban esperando (todos, menos los nacidos en Brasil claro está). River y Boca lograron llegar a la última final de la Libertadores como la conocemos. Y se dio además de manera casi épica porque el primero logró darle la vuelta a la serie en el Arena do Gremio en los últimos 10 minutos y el Xeneise le arrebató un empate al ‘verdao’. Dos eternos rivales, dos grandes del continente; pero, ¿el partido del siglo? Analicemos…

Lo primero que hay que decir es que con esta final tenemos que prepararnos para que los medios argentinos nos bombardeen noche y día con informes especiales de cuánto se les ocurra hasta que se conozca el nuevo campeón, así que no se extrañen si abren su nevera o su microondas y se tropiezan con un periodista argentino hablando del partido. Hecha esta aclaración pasemos a lo deportivo.

Decir que el fútbol argentino es el mejor del continente solo porque sus dos representantes llegaron a la final resultaría bastante injusto, dado la lírica y el jogo bonito que despliega, por ejemplo, la selección de Tite. Lo ideal sería juntar estas dos esencias, porque el fútbol que le sobra al brasilero y que le falta al argentino, lo compensan con empuje y pundonor que no tienen los primeros. Además, en cuanto a nombres River y Boca están muy lejos de llenarle los zapatos a talentos como Ortega, Francescoli y Falcao, de un lado, o Córdoba, Bermúdez y Riquelme del otro.

Otro de los atractivos es que esta es la última versión de una final a dos vueltas, lo que lo hace bastante emotivo para sus hinchas que sin duda alguna van a llenar tanto La Bombonera como El Monumental. Para quienes no lo saben a partir de la próxima edición se jugará la final a un solo partido y en un lugar previamente designado (en este caso, Santiago de Chile) como lo hacen en la Champions League. La gran diferencia con este formato es que aunque beneficia a la televisión, perjudica a los hinchas que ya no tendrán a su equipo en su estadio sino que tendrán que pagar pasaje para ir a otra ciudad, otro país y otro estadio e incluso pensar en sacar la visa, dado que la idea es incluir a equipos gringos y mexicanos y jugar las finales allá. En Europa es muy fácil porque se toma un tren y ya listo, estás en otro país, pero acá…

Si seguimos en esta misma línea, y nos comparamos con la Champions, evidentemente no tenemos las formaciones, ni la inversión que hacen los grandes del viejo continente y, por lo tanto, no tenemos el mismo talento. Pero si hay algo que tiene el fútbol de esta comarca es ese sabor a cancha, a fútbol de vecindario, a gambeta, a túnel, a rabona; ese fútbol que levanta tribunas y hace sentir que valió la pena pagar la boleta.

No estoy muy seguro de que este sea el partido del siglo, pero lo disfrutaré como el último de un torneo jugado desde las entrañas del barrio; porque para mí el partido del siglo es que nos jugaremos los colombianos contra la canasta familiar, si se aprueba la famosa Ley de Financiamiento. ¡Ese sí es un partidazo!

+ RUDO, – CURSI (y en sentido contrario)