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LA MILLA EXTRA

Se entregaron los premios The Best y quedó en el ambiente una desagradable sensación de desencanto. Y no estoy hablando solo desde lo futbolístico por la andanada de críticas que despertó el Puskas otorgado al gol de Mohamed Salah, sino porque las divas de la gala, CR7 y Messi, dejaron sus sillas vacías. Ni siquiera la acertada elección de Idris Elba como conductor de la ceremonia, enfundado en su original chaleco estampado de Gareth Southgate, logró encubrir dicha ausencia.  Pero vamos por partes…

Arranquemos por el Puskas. El mejor gol de la temporada es un tema de apreciación, meramente subjetivo. Muchos seguramente habrían optado por la chilena de Cristiano, dado su espectacularidad, alto nivel de ejecución y, por supuesto, la importancia del logro. Otros, como quien les habla, otorgaríamos el voto a la anotación del lateral derecho francés por el grado de dificultad a la hora de empalmar el remate y mucho más desde la distancia en que lo hizo para vencer el arco argentino; no en vano el gol de Pavard fue elegido como el mejor del Mundial. Pero bueno, el 38% de los encuestados votó por el de Salah y eso se debe respetar, aunque yo lo vea como un acto más político que otra cosa, ya que ese mismo gol se ve cada ocho días en la cancha del Olaya.

Pasemos ahora al capítulo Messi/Cristiano. La primera pregunta que me surge es: ¿un premio en el que ellos no ganen, no existe? Desconozco las razones exactas de su ausencia en la ceremonia y muy seguramente sus clubes saldrán a disculparlos, pero dos figuras tan reconocidas, que suman más de 240 de millones de seguidores (tan solo en Instagram) no pueden darse el lujo de excusarse a un evento que varias veces ya los premió a ambos. Prueba de ello es el ganador del premio al Fair Play, el alemán Lennart Thy.

La fábula arranca siete años atrás cuando el entonces jugador del Werder Bremen decide ofrecerse como donador de sangre para un paciente de leucemia. Este año, mientras entregaba sus servicios como goleador al VVV-Venlo de la Liga Holandesa, le fue informado que su ADN tenía compatibilidad con uno de los pacientes y que si donaba más de su sangre los médicos podrían obtener más células madre para poder realizarle el trasplante al paciente. Como era de esperarse el delantero alemán acudió a la cita, a sabiendas de que se perdería uno de los partidos más importantes de la temporada, el encuentro ante el PSV (campeón a la postre de La Eredivisie). Su club perdió ese partido 3-0 y aunque Thy no estuvo en el campo de juego nos dejó una clara muestra de grandeza más allá de las canchas y de las excusas.

Como ya dije, desconozco las causas de la ausencia de los dos más grandes referentes del fútbol actual, pero esa grandeza, que mueve tantos y tantos seguidores los obliga a hacer un esfuercito adicional, lo que se conoce en las grandes compañías como la milla extra, o para nuestro caso, el efecto Thy

+ RUDO, – CURSI (y en sentido contrario)

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