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La movilidad en Bogotá depende del alcalde de turno, cada vez que llegan las elecciones, se reestructuran las ideas, se adornan los proyectos y como cada cuatro años se le echa la culpa al que dejo el puesto.

En las últimas elecciones para la Alcaldía de Bogotá en el año 2015, el tema de controversia fue el polémico disenso entre si el metro debía ser elevado o por el contrario habría que construirlo como en las grandes ciudades del mundo, subterráneo. El debate se tendría que centrar en cuál era la mejor opción para Bogotá de acuerdo a los estudios que ya se habían realizado, es decir la ciudad ya tenía la respuesta a ese debate, los estudios estaban encaminados a un metro subterráneo. Sin embargo con la entrada en operación de la nueva alcaldía, liderada por Enrique Peñalosa (Actual Alcalde de Bogotá) se cambiaron los planes y los planos, el metro se construirá elevado y el presupuesto invertido se fue a la basura.

En materia de movilidad las decisiones no se hicieron esperar por parte del electo alcalde y con la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial –POT- la concurrida carrera séptima ya tiene definido su futuro y como una medida desesperada por dejar todo listo en un periodo, Transmilenio será la opción para la ciudadanía con la que esta histórica avenida se convertirá en otra decima o caracas. No podemos dejar de lado las avenidas más concurridas y sumidas en los trancones diarios, la autopista norte y la calle 13, donde se pretendía la ampliación de los carriles, de acuerdo al POT, que en un principio se planteaba como uno de las estrategias más beneficiosas para la ciudad, pero que al momento no se han ejecutado las obras, ni se han implementado soluciones.

Para Peñalosa uno de los medios alternativos de transporte más importantes es la bicicleta, una solución saludable y amigable con el medio ambiente para descongestionar las vías. Pero para contemplar esta propuesta hay que ver todos los pros y los contras, pero como bien lo dijo el alcalde en el 2015 “Bogotá es una de las ciudades más inseguras del mundo” y esto no ha cambiado. Por más que se haya invertido en cámaras e infraestructura, los ciudadanos no se atreven a salir a las denominadas ciclo rutas con el temor de perder hasta la vida por las bandas delincuenciales que azotan la ciudad. ¿Será que Peñalosa se atreve a recorrer sin escoltas la ciudad en bicicleta?

La ciudad necesita una secuencia lógica de los proyectos, pero para ello necesitamos escoger bien a nuestros dirigentes, si tenemos malos gobernantes es porque seguimos eligiendo sin recordar nuestro pasado. La capital necesita un cambio, es de todos y para todos, pero no es de nadie, todos quieren pero nadie aporta. No hay lugar a duda que el poco avance en la movilidad de Bogotá es la consecución de errores y desfalcos políticos. Actualmente el presupuesto destinado para llevar a cabo el POT es el más alto que se ha aprobado, sin embargo el caos diario en horas pico, la imposibilidad de transportarse entre semana por los trancones de más de dos horas, la falta de posibilidades para que los ciudadanos se transporten y la falta de seguridad nos hacen preguntarnos nuevamente: ¿Dónde está la platica? ¿Para donde vamos Bogotá?

Andrés Camilo Rincón Nivia.

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