odio ciclismo nairo

Finalizó la Vuelta a España y desde luego los análisis no se hacen esperar. De entrada, e incluso antes del desenlace de la carrera, muchos ya aseguraban que la participación de los pedalistas colombianos olía a fracaso: â€œA nuestro Nairo ya no le dan las piernas para una temporada completa…”; “Rigo es un bacán y es muy chistoso, pero al final no gana nada”; “El ‘Supermán’ López es una gran promesa, pero se va quedar en eso, en promesa…”  Estos comentarios no provienen precisamente de extranjeros, son nuestros propios compatriotas quienes los pronuncian…

Vamos por partes. Empecemos como debe ser hablando del campeón: Simon Yates. El corredor del Mitchelton-Scott no ganó ninguna etapa, pero demostró una regularidad increíble y una impecable dosificación de sus fuerzas para llevarse el maillot rojo y convertirse en el segundo británico en quedarse con la ronda (justo un año después del primero, Chris Froome).

Hablemos ahora sí de los nuestros. Mucho se dijo de la ausencia de los grandes capos en esta edición de la vuelta (Thomas, Dumoulin, Froome y Roglic) y del supuesto favoritismo de nuestros escaladores ante esas ausencias, pero esa no es razón suficiente para descalificar su participación, ni mucho menos para olvidar su desempeño en temporadas previas. El caso de Nairo, que es tal vez quien más pasiones despierta tanto para bien como para mal, es el mejor ejemplo. Hace apenas dos años se coronaba campeón de la ronda ibérica con una actuación sobresaliente que despertó elogios de los mismos españoles quienes lo vieron incluso como su carta más fuerte ante el desierto de grandes representantes en su país. Este año resultó una temporada muy desgastante para el originario de Combita y su papel protagónico se vio más como gregario del luchador Alberto Valverde, pero a pesar de ello y al igual que Urán (7º) y López (3º) se logró colar en el top ten de la clasificación final de la carrera (8º).  

En un país con un conflicto interno de más de 50 años no puede ser que un acontecimiento tan lúdico como el deporte nos divida. No podemos pasar tan fácilmente del odio al amor en cuestión de un par de años y mucho menos con un ciclista que se perfila como el más grande de nuestra historia. Es imposible que un deportista gane siempre, porque como lo sostiene el mismo Quintana: “los ciclistas también somos seres humanos”.

Quiero quedarme con estas sencillas palabras provenientes de un hombre igualmente sencillo que simplemente retratan una lógica que a veces olvidamos en ese afán de exitismo en el que vivimos y que hace un par de años llevó a otro grande de los pedales, Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, a decir que en Colombia la gente se muere primero de envidia que de cáncer.

Tengo claro que todos necesitamos un némesis en nuestra vida, pero me niego a pensar que eso se traduzca en que además necesitamos alguien a quien odiar…

Beto Verdusco