PRISION JUSTICIA COLOMBIA

NO HAY SOLUCIÓN

Las cifras que año tras año muestra el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario –INPEC– sobre población privada de la libertad, la única alarma que encienden, es la del hacinamiento. Parece que lo único preocupante de la situación carcelaria- para muchos- es la inoperancia del Estado frente a la necesidad de ampliaciones  estructurales en los establecimientos penitenciarios.

Mientras continúe comandando el populismo punitivo, el panorama no cambiará y las cifras seguirán alimentando la imagen de que la solución que necesitamos que el gobierno de turno provea, es la de la creación de más lugares aptos para seguir llenando de infractores. A fin de cuentas, lo que se necesita es redistribuir esas escandalosas cifras en más establecimientos, para que haya sensación de bienestar en la sociedad y entregar un informe con unos números que se vean menos preocupantes.

Y bueno, para no perder la costumbre, aquí van unas cifras: Actualmente hay más de 115 mil reclusos, a pesar de que se cuenta con cupo para unos 79 mil. Eso es alarmante, alrededor de 45% de hacinamiento. Si lo traducimos a la realidad que se vive al interior de los establecimientos carcelarios, lo que encontramos es una flagrante vulneración a los Derechos Humanos de la población privada de la libertad e incluso de sus familias.

Las malísimas condiciones de salubridad, lo obsoleto de las instalaciones y en general, la violación a las mínimas condiciones de vida con dignidad, son los problemas que se identifican cuando se adopta una óptica superficial. Y claro, son gravísimos y hay que atenderlos. Sin embargo, el principal problema es la desarticulación a la hora de adoptar soluciones.

La resocialización aquí, como fin primordial de la pena, es un fracaso. Con igual suerte ha corrido la política criminal o los esfuerzos que se han hecho para instituir una. Parece que muchos reinciden y que “la lección no se aprende”.

En 1993 la tasa de hacinamiento era de 1.7%, en 25 años alcanzó el 45%. Y eso lo que muestra es que este problema debe tener los temas infraestructurales en el último punto de la agenda.

¿Qué daño tan grave ha sufrido la sociedad colombiana para que la cifra haya aumentado así?, no sé si debería preguntar eso o mejor: ¿Qué le pasa a los colombianos que siguen pensando que el problema está en la infraestructura?, al lector le dejo la decisión de cuál es la pregunta más acorde.

La prevención, una verdadera reinserción, la limitación a la sobreutilización de la cárcel como medida sancionatoria, son algunas de las ideas que se deben evaluar para la creación de una verdadera política criminal. Identificar poblaciones vulnerables y factores de riesgo sí hace parte de una solución articulada.

El aumento de personas privadas de la libertad lo que muestra es un crecimiento en la cultura del dinero fácil, una victoria de la criminalidad sobre las buenas prácticas y una población débil ante la falta de más alternativas.

Si no hay un enfoque mayoritariamente preventivo, ni las penas altas, ni la privación de la libertad, ni la creación de cárceles serán efectivas para reducir las cifras. Mientras tanto seguiremos viendo con desesperanza a la población privada de la libertad, continuaremos escépticos ante cualquier salida y crecerá el eco de esa idea que a muchos persigue: No hay solución.

Alejandra Osorio

abodado asesoria

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