FÚTBOL COLOMBIANO DEPORTE OPINION

Quedaron definidos los semifinalistas de la Liga Colombiana y todo el mundo anda diciendo que hay un colado. Veamos: Tolima puede ser campeón y repetir título, Junior puede llegar a quedarse con la doble corona (Liga y Sudamericana), Medellín puede agregarle una estrella más a su escudo y asegurar copa internacional el próximo año, y Rionegro ¿puede ser campeón?

Por estos días mientras hablaba con un par de amigos sobre este tema, uno de ellos preguntó: ¿ustedes creen que Rionegro puede ser campeón? Yo contesté que sí y lo argumenté diciendo que en 2008, primer semestre, el Boyacá Chicó se impuso ante el América y obtuvo su primera (y única) estrella. De igual manera lo hizo el Deportivo Pasto en el 2006, también en el primer semestre y, curiosamente, también frente a un equipo del Valle, el Deportivo Cali. No sería la primera vez que un equipo de los denominados ‘chicos’ se quede con el título de nuestro rentado.

Y viéndolo objetivamente no es tan complicado. Si analizamos los cuartos de final desde los fríos números tenemos que decir que el séptimo de la clasificación, Rionegro (32 ptos.), eliminó al segundo de los ocho, Once Caldas (36 ptos.); y no lo eliminó por la vía de los tiros desde el punto penal, lo eliminó directamente. Y menciono los penales porque es una manera muy fácil de obtener este tipo de campeonatos que se juegan a uno o dos partidos. De hecho, así lo hizo el Santa fe de Pelusso en 2015 para quedarse con el segundo título más importante del continente.

En su semifinal, contra el Júnior de Barranquilla, Rionegro podría divinamente salir a empatar los dos encuentros y después definir por penales, luego esperar al ganador de la llave Tolima – Medellín (en donde yo creo se encuentra el campeón) y montar el mismo esquema: empate y penales. Muchos pensarán que es una manera muy mezquina de obtener resultados, pero jugar a defenderse también es una virtud en el fútbol y exige mucho trabajo, o sino que le pregunten a selecciones como Paraguay, Uruguay o Italia. Otros dirán que no tienen nada que perder, que pueden salir a arriesgar y jugar con la presión sicológica del grande obligado a ganarle al pequeño y sumarle la distracción de la Sudamericana para ‘el tiburón’. Yo en cambio creo que sí tienen algo que perder. Algo que va más allá del prestigio, el honor o la gloria. Es algo más práctico: pueden perder un cupo a copas internacionales, lo que en otras palabras se traduce en dinero (qué pena ser el capitalista del grupo).

No es tan difícil ser campeón en nuestro fútbol y ya ha quedado demostrado. Me encantaría que un equipo como Rionegro se quedara con la estrella, porque así muchos lo desprecien, el fútbol se convierte en la única manera de hacer visible que el chico vence al grande. ¿O en dónde están esperando que eso pase en nuestro país, en los juzgados?

+ RUDO, – CURSI (y en sentido contrario)